- Variedad de embutidos:
La clave está en ofrecer distintos tipos de embutidos que aporten diversidad de texturas y sabores. Combiná jamones y fiambres ahumados para lograr un equilibrio entre intensidad y suavidad. - Quesos que acompañen, no opaquen
Elegí quesos que complementen y no compitan con los embutidos. Un queso semiduro, uno más cremoso y, si te animás, uno azul, son una gran base. - Panes y crocantes
El pan es clave: incluí opciones artesanales, galletas saladas, grisines o tostadas. Aportan textura y ayudan a disfrutar mejor cada bocado. - Toques frescos y dulces
Sumá aceitunas, frutos secos, uvas, rodajas de manzana verde o incluso mermeladas caseras para contrastar lo salado y aportar frescura.
| Tip final: serví en una tabla de madera, con cuchillos adecuados y buena compañía. Porque una picada no es solo comida: es un momento para disfrutar. |